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La jueza envía a Millet y Montull a la Modelo por el hotel del Palau

Fèlix Millet, expresidente del Palau de la Música-Orfeó Català, y Jordi Montull, su mano derecha, han dormido esta noche en la cárcel Modelo de Barcelona. Lo que no acordó el juez Juli Solaz el año pasado por el saqueo de la entidad y el desvío de millones de euros para beneficio personal lo hizo ayer su homóloga, la magistrada Míriam de Rosa Palacio, por los delitos de tráfico de influencias (presión a altos cargos políticos) y apropiación indebida presuntamente cometidos en la operación urbanística para construir un hotel de lujo en la confluencia de las calles de Santa Pere Més alt y de Amadeu Vives, cerca de la sede de la entidad en el barrio barcelonés de Ciutat Vella. El lunes declarará por este caso el conseller Antoni Castell como testigo, porque la jueza pretende determinar quién desde la Administración ayudó a los imputados a cometer el delito.

La jueza acordó la prisión provisional de Millet y Montull tras la petición del fiscal de delitos urbanísticos de Barcelona, Antoni Pelegrín, que presentó la querella la semana pasada y que durante los últimos meses ha estado investigando las irregularidades. Los abogados de los dos imputados defendieron su inocencia con contundencia y llegaron a afirmar que la fiscalía había montado una «estrategia artificial» sin pruebas para encarcelar a sus clientes. La magistrada rechazó este argumento y detalló en un auto (después de más de cuatro horas de declaración de los acusados y más de una hora de vistilla para pedir la prisión) todos los indicios que, a su entender, existen contra los exdirectivos.
MOTIVOS DEL ENCARCELAMIENTO / De Rosa Palacio basa el encarcelamiento de Millet y de Montull no solo en la presunta existencia de delito, sino también en el apreciable «riesgo de ocultación, alteración o destrucción de las fuentes de pruebas relevantes». Agrega que es obvio «la capacidad de los imputados para influir» en estos momentos de la instrucción de la causa sobre otros posibles acusados o testigos. Y como muestra expone la confesión de Montull de que ha hablado con uno de los testigos –un arquitecto– para conminarle a que aporte al juzgado documentación que acredite que los 900.000 euros presuntamente apropiados corresponden a sus honorarios.
En los próximos días deberán declarar como testigos importantes cargos públicos, como el conseller de Economia, Antoni Castells, y la directora general de Patrimoni, Immaculada Turu (lunes) y el teniente de alcalde Ramón García-Bragado (miércoles), además de otras personas que han tenido o tienen responsabilidad en la Administración.
La jueza recuerda que el tráfico de influencias es un delito que tipifica la acción de influir en un funcionario o autoridad «prevaliéndose de cualquier situación derivada de su relación personal» directa o a través de terceros con la intención de conseguir «una resolución que le pueda generar un beneficio económico para sí». La magistrada estima que el beneficio que pretendían conseguir Millet y Montull eran los 3,6 millones de euros que debía abonar al Palau la empresa constructora.
Hay documentos que, según De Rosa Palacio, reflejan la intención de los imputados de incidir en la actuación de los funcionarios a fin de que no se plantearan obstáculos en el proyecto del hotel y que la modificación urbanística necesaria se hiciera lo antes posible». Montull aseguró ayer que cuando se dio cuenta de que se debían descatalogar dos inmuebles protegidos para levantar el hotel, desde la Generalitat le manifestaron que «todo es posible».
CONVENIO FIRMADO / El auto también explica las supuestas irregularidades cometidas por la Generalitat al tramitar la operación y detalla que Castells firmó con Millet el 8 de marzo del 2006 un convenio para la permuta del uso de unas fincas públicas sin que en el expediente previo se incluyera un informe jurídico preceptivo, un dictamen sobre la pérdida de patrimonio por parte de la Administración catalana ni otro del suelo adquirido por el Palau.

Climent, 'cazador' de subvenciones: 17 millones para difundir el catalán en Valencia

El caso Pretoria ha puesto el foco sobre Eliseu Climent, valenciano de origen y cazador de subvenciones para difundir la cultura catalana en la Comunidad Valenciana. Hasta 17,2 millones de euros ha conseguido de fondos públicos para este cometido entre 1999 y 2009.Sigue en pág. 12
El levantamiento del secreto de sumario del caso Pretoria, la red corrupta que ha salpicado a prohombres como Macià Alavedra, ex conseller de Economía, o Lluís Prenafeta, ex secretario de Presidencia de la Generalitat con Pujol, ha lanzado al estrellato a Luis García, Luigi, por su gran habilidad para captar favores de políticos.
Pero los papeles deparan datos relevantes sobre los métodos de algunos otros personajes. Uno de ellos es Eliseu Climent, editor travestido en cazador de subvenciones públicas, valenciano de nacimiento pero muy conocido en la vida cultural catalana por su excelentes conexiones con políticos del PSC, ERC y CiU.

Climent, cuya vocación política viene de los tiempos en que fundó el Partit Socialista Valencià, explota desde hace 25 años una red de fundaciones, asociaciones y entidades culturales de diverso pelaje jurídico. Todas comparten objetivo -la promoción de la lengua y cultura catalanas dentro y fuera de Cataluña-, pero también modus operandi: presentarse en cualquier institución, desde el Govern catalán a un ayuntamiento, donde exista un euro que rascar y un político amigo que te pueda ayudar.

Los registros policiales en el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramanet han puesto a la Policía en alerta sobre el entramado de Climent, cuyo entorno defiende la «legalidad» y «transparencia» de todo el dinero recibido. El informe policial califica de «cuantiosas» las ayudas obtenidas por las fundaciones de Climent y solicita que la Agencia Tributaria aporte los modelos de declaración de ingresos de ventas y pagos de la que tradicionalmente se ha considerado la organización matriz, Acció Cultural del País Valencià (ACPV), y de otras cinco organizaciones: Institució Cívica y de Pensament Joan Fuster, Societat Valenciana de Ciències de la Salut Josep B. Basset, Fundació Francesc Eiximenis, Institut Ignasi Villalonga y Fundació Ausiàs March.

EL MUNDO dispone de documentación que acredita que éstas y otras de las entidades ligadas a Climent y a ACPV han recibido, al menos, 17,2 millones de euros en subvenciones de la Generalitat de Cataluña entre 1999 y 2009. En ese periodo, Climent y su holding de agitación catalanista han obtenido el beneplácito de hasta tres presidentes: Jordi Pujol -con quien aparece en la fotografía, el 27 de mayo, en Alcoy-, Pasqual Maragall y José Montilla.

La relación de Climent con Pujol fue siempre estrecha. El editor se arriesgó haciendo pintadas en su defensa cuando fue encarcelado en 1960 por los sucesos del Palau de la Música. Desde entonces, la tarjeta de Pujol se convirtió en un salvoconducto que todavía usa hoy. Climent llegó a ser delegado comercial de la Enciclopedia Catalana, que promovía Pujol desde Banca Catalana.
La escandalosa cifra obtenida por las organizaciones de Climent sólo incluye las ayudas publicadas en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya durante estos años. Al margen quedan las obtenidas de otras instituciones catalanas, diputaciones y ayuntamientos principalmente, a los que Climent ha recurrido durante casi 30 años para sostener todo su aparataje editorial y cultural.

Entre la documentación incautada en Pretoria figuran cartas y correos electrónicos que prueban la facilidad con la que Climent accede directamente a dirigentes con capacidad de influencia -léase José Zaragoza, secretario de Organización del PSC o Carles Prieto, coordinador de Política Municipal- para que le allanen el camino hacia alcaldes como Núria Parlon, de Santa Coloma .
El dinero público ha permitido a Climent reforzar a base de suscripciones la revista El Temps, editada por Edicions del País Valencià, una sociedad anónima fundada en 1977 que tiene su sede en el edificio Octubre, el cuartel general de Climent en Valencia. Octubre siempre fue su sueño, un edificio histórico de tres plantas en el centro de la capital, que compró en 2003 por tres millones de euros y que ha convertido en bandera de su resistencia al PP, iniciada con una campaña feroz contra Eduardo Zaplana.

La rehabilitación y adecuación de este emblemático inmueble se financió con una hipoteca concedida por la Caixa de Catalunya, desde 2005 presidida por otro de sus grandes amigos, el ex ministro Narcís Serra.

Con él sintonizaba. Todo lo contrario que con Alfonso Guerra, con quien hizo las Milicias en 1962 en Ronda y con quien dice mantener relación pese a su diferente idea de España. La documentación de que dispone este diario revela que Climent y su esposa, Rosa Raga Gil, también han elegido Caixa Catalunya para la compra de propiedades en Barcelona.
Climent ha disfrutado y explotado la condición de protegido y de impulsor de la cultura catalana y del gran proyecto de los països catalans en los primeros años 80. En 1983 nació TV3 y ACPV, inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones el 13 de abril de 1978, encontró su gran trampolín con una campaña de venta de bonos de 1.000 pesetas a fondo perdido para que se pudieran instalar repetidores en Valencia.

ACPV recogió cerca de 150 millones de pesetas que, oficialmente, se destinaron a la compra de terrenos y tecnología para los emisores. ACPV ha recibido 6,2 millones de euros en subvenciones de la Generalitat catalana en la última década con la justificación, entre otras, del mantenimiento de los repetidores.

El Gobierno valenciano, en manos del PP, ha conseguido sucesivas sentencias para cerrar los repetidores de TV3. Para contrarrestarlo, ACPV ha iniciado una campaña de recogida de firmas que, según la asociación, cerrará Josep Guardiola, entrenador del Barça. Su presidente, Joan Laporta, es el personaje de portada del último número de El Temps.

Su influencia política le permite negociar cara a cara con diputados del Congreso. En 2008 y 2009, por ejemplo, logró colar a través de ERC y el PSC dos enmiendas en los Presupuestos Generales del Estado para obtener 300.000 euros para Acció Cultural y otros 300.000 para la Fundació Ausiàs March. La enmienda provocó debate entre el grupo de parlamentarios del PSC y algunos socialistas valencianos que tratan de ir alejándose de Climent. En medio de la tormenta del caso Pretoria y del caso Millet, la Generalitat catalana ha paralizado una subvención de otros cinco millones. Y Climent está en el punto de mira.

Un informe alertaba de la corrupción en Santa Coloma pero el Parlament lo archivó

EL AGUJERO SUPERA LOS 60 MILLONES
El agujero del Ayuntamiento socialista de Santa Coloma aumentaba mientras el Parlamento catalán miraba hacia otro lado. La Sindicatura de Cuentas le remitió en 2007 un informe detallado de las operaciones urbanísticas del consistorio. Los diputados lo archivaron.


El informe de la Sindicatura de Cuentas alertaba sobre la existencia de irregularidades en la adjudicación de obra pública en el Ayuntamiento socialista de Santa Coloma de Gramanet, y que han acabado desembocando dos años después en la operación dirigida por Garzón.
Sin embargo, los diputados catalanes miraron hacia otro lado y archivaron el informe. Ningún grupo político solicitó siquiera la comparecencia del síndico, Joan Colom.
En el informe, que se refería al ejercicio de 2003 aunque fue presentado en 2007, los auditores encontraron numerosas irregularidades en los aspectos que revisaron: las inversiones del Consistorio y su financiación, la contratación del personal y la liquidación del impuesto de plusvalías.
Pero no sólo los políticos catalanes decidieron obviar el escándalo. Tal y como recoge El Mundo, el Juzgado de Instrucción número 14 de Barcelona dirigido por el juez Adolfo Fernández Oubiña, archivó en 2003 la querella presentada por siete empresas en la que se denunciaba, entre otras cosas, una serie de anomalías en la adjudicación de obras por parte del Ayuntamiento de Santa Coloma.
Las irregularidades se extendían también a otros ayuntamientos socialistas como el de Badalona, también investigado por Garzón. El proceso judicial que llevó a la imputación de alcaldes, concejales de urbanismo y de otros cargos municipales fue archivado.
Mientras la casta política catalana, e incluso la justicia, miraban hacia otro lado, el agujero en el Ayuntamiento de Santa Coloma iba aumentando. Según publica ABC, la deuda supera los 60 millones de euros, según las primeras estimaciones. Y el beneficio de la trama superaría los 20 millones.
En los registros ha llamado la atención el volumen de obras de arte intervenidas. Sólo con las confiscadas al ex diputado del PSC, Luis García Sáez, se llenaron dos furgonetas. Y es que, se sospecha, que una de las formas en las que los imputados blanqueaban dinero era con la compra de arte.